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LOS INMIGRANTES EN UN PAIS DE CAMBIO.

                                                                                                                                                                                   Por Andrés Correa

Hace ya algunos años el desarrollo de la vida social norteamericana se ha visto afectado por una poderosa crisis, la cual ha generado el desarrollo de diversas y complejas situaciones que ameritan una toma de posición política efectiva, por parte del gobierno, para ser resueltas. Los procesos más claramente identificables son, la crisis de la  salud, la financiera y la de la inmigración. Frente a los dos primeros se han registrado un conjunto de reformas que por un lado, han permitido en el sector de la salud incluir a más de 33 millones de personas en la adquisición de un seguro médico, así mismo, en el sector financiero se han implementado una serie de medidas que ponen ciertas restricciones a los bancos y a las entidades financieras para que tengan una mayor supervisión por parte del Gobierno, hecho que se espera, tenga un impacto positivo a favor de los consumidores. Frente a la última situación que es la que trata el tema de la inmigración aun no se ha aplicado ninguna medida o reforma a nivel nacional, la cual permita resolver de alguna manera la situación legal de por lo menos 12 millones de personas que viven indocumentadas en este país.

El problema migratorio, como ya es bastante conocido, no es un fenómeno reciente, se puede decir que la historia norteamericana ha estado marcada por distintos grupos de inmigrantes que han llegado desde diversas latitudes con una notoria diversidad en el ámbito cultural, educativo y por supuesto laboral. Estos grupos han logrado incluirse de formas distintas en la sociedad mayor, aportando enormemente desde su singularidad al desarrollo del país. Sin embargo, las relaciones entre los establecidos y los recientemente llegados han pasado por variados momentos, en donde se repiten, de manera casi idéntica, argumentos a favor y en contra. Estas enunciaciones, las cuales en muchos casos se expresan con marcados apasionamientos, se han cristalizado en cambios o transformaciones a las leyes existentes, lo que nos permite ver por ejemplo, procesos como el de la otorgación de  amnistía para indocumentados en 1986.

De manera reciente, el Estado de Arizona aprobó la ley SB 1070, hecho que pone nuevamente en el debate la condición de  vulnerabilidad jurídica en la que se encuentran millones de personas, no solo en este Estado, sino a lo largo del país. De forma preocupante, esta ley tipifica como delito la estadía ilegal en Estados Unidos y otorga nuevas facultades a la policía para que realice verificaciones en el estatus de aquellas personas se presuma, manifiestan una “condición sospechosa”. La aplicación de esta ley se origina bajo el argumento de reducir los niveles de criminalidad en Arizona. Sin embargo, vale llamar la atención sobre los implícitos que esta ley maneja, por ejemplo.

Primero: El concepto de sospecha razonable “REASONABLE SUSPICION” presenta una enorme dificultad tanto en su definición como en su aplicación, se parte del supuesto en esta ley que cuando una persona presente un conjunto de comportamientos o rasgos que generen sospecha por parte de las autoridades competentes, se procede al interrogatorio o mejor a la indagación que permita establecer su estatus en el país. En este orden de ideas el interrogante lógico que se puede realizar es, ¿Quién o Quiénes serán los que en un Estado como el de Arizona se tornen sospechosos ante la mirada de las autoridades? Se debe partir del hecho que el Estado de Arizona tiene una población de casi 2 millones de hispanos, quienes representan aproximadamente el 30% de la población total. De manera contundente, la recurrencia por parte de las autoridades a criterios como el acento, el color de la piel, el fenotipo racial, parecen de una no difícil recurrencia. Es así como, la tipificación y la circulación de ciertos prejuicios sobre algunos grupos raciales, en especial los hispanos en el Estado de Arizona, son  “inevitables” en la aplicación de esta ley. 

Segundo: La inmigración indocumentada como delito: esta enunciación presupone por lo menos implícitamente, la homologación del inmigrante como delincuente, volviendo así, a la sospecha cultural que se ha repetido a lo largo de la historia, en distintos tiempos y países, de entender al extranjero como un enemigo, a quien se combate o en el peor de los casos se elimina. Hecho que ha conllevado a una exacerbación de la violencia por parte de grupos extremistas, que alimentan sus ideologías con el odio y el exterminio. No son pocos los casos de crímenes de odio que se registran en el país, en donde el  componente racial es definitivo

 De esta manera, la implementación de esta ley, que a todas luces se representa como negativa en el ejercicio de la democracia y del respeto de los derechos civiles básicos, ha tenido un impacto positivo como detonador de una discusión mayor que pone de manifiesto la ausencia de una política migratoria más realista con la situación actual que se vive. Las voces de protesta se han levantado desde organismos internacionales como la ONU hasta celebridades como Shakira o Gloria Estefan. Sin embargo, el desenlace de la cuestionada ley SB 1070 parece evidenciar dos escenarios posibles: El primero, marcado por una exacerbación de la discriminación y la violencia, en donde otros estados del interior del país asumen posturas similares a las de Arizona. El segundo, un tanto más esperanzador en donde, el Senado Norteamericano logra aprobar una ley de reforma migratoria comprensiva y generosa, con mecanismos claros para la legalización de millones de personas, así como, la proyección en el control de las fronteras para aquellos quienes apenas están llegando o están por llegar. Finalmente, será la sabiduría del pueblo Norteamericano la que tome una decisión  frente a la inclusión y el ejercicio de una ciudadanía universal o al cierre de las fronteras de la democracia.

LOS TRABAJADORES DEL CAMPO AYER Y HOY.

                                         Por Andrés Correa

La problemática de los trabajadores del campo no es reciente, se puede rastrear desde sus inicios en Estados Unidos y en el mundo entero su permanente vulnerabilidad. Las reivindicaciones sociales por parte de diversos sectores en diferentes momentos históricos han matizado cada una de estas luchas en las cuales se han conseguido algunos resultados. Sin embargo, es notorio como el conjunto de garantías que parecen haberse consolidado en el tiempo, se desvanecen poco a poco en el imaginario popular y en los procedimientos jurídicos y políticos que rigen las sociedades.

Un caso notorio lo podemos ubicar en Estados Unidos, país considerado comúnmente como emblema en la protección de las libertades individuales, al momento de revisar los procesos en su historia reciente en función de los trabajadores del campo. Aquí aparece la figura de Cesar Chávez como un líder visionario y defensor de los derechos de los trabajadores, sus reivindicaciones se orientaron alrededor de la mejora en las condiciones laborales de los mismos, en términos de salarios, seguridad laboral y protección médica entre otros.

Sin embargo, después de 17 años de su muerte se puede preguntar, ¿Cuáles son las condiciones sociales y laborales de los trabajadores del campo hoy? O ¿Cómo se han transformado en el tiempo histórico los procesos de inclusión social de los trabajadores del campo en Estados Unidos? Las repuestas a estas interrogantes parecen sencillas, en cuanto a que el análisis objetivo apunta a que estas condiciones prácticamente continúan inmutables, esto es, que se evidencia una marcada precariedad en indicadores dirigidos a variables como: la  educación, el acceso a seguros médicos, la vivienda y la seguridad laboral. Solo como ilustración de esta continuada precariedad en las condiciones de los trabajadores del campo, se pueden mencionar tres momentos en los cuales se registran posiciones de reivindicación por parte de Cesar Chávez en las décadas de los sesenta y los setenta, hechos que se pueden contrastar con lo que se vive hoy en el año 2010.  

Como primer ejemplo; en el período comprendido entre 1942 y 1964 se desarrolla el programa de cooperación entre México y Estados Unidos, el cual fue conocido como el “Bracero Program”  (el programa Bracero) aquí se fijan una serie de procedimientos para la vinculación de inmigrantes Mexicanos a trabajar en los campos Norteamericanos, esta incorporación laboral de nueva mano de obra en el mercado Estadounidense es cuestionada por Cesar Chávez, quien concibe como este acuerdo degrada las condiciones laborales de la población radicada, al incorporar una nueva mano de obra con salarios mucho más reducidos, dicha situación posteriormente genera una competencia hostil entre los antiguos residentes y los recientemente llegados. A pesar de que estos eventos se presentan hace más de cuarenta años, la desigualdad aun persiste, irónicamente protagonizada por los mismos actores sociales, esto es, una población norteamericana radicada y una nueva oleada migratoria proveniente de manera significativa de México.

Un segundo ejemplo, se puede ubicar para 1973 en donde se emiten por parte del gobierno norteamericano, un conjunto de sanciones para aquellos patronos que contraten mano de obra indocumentada, esta situación genera numerosas reacciones entre las cuales se encuentran las de Cesar Chávez y el sindicato nacional de trabajadores, quienes entran a cuestionar estas medidas como arbitrarias y amenazantes con los trabajadores inmigrantes que no han resuelto su estatus legal. Estas posiciones fortalecen los distintos mecanismos de presión por parte de las organizaciones sociales y sindicales, las que posibilitan más adelante a nivel nacional, la amnistía a inmigrantes indocumentados, en el año de 1986.

Este hecho parece resurgir nuevamente con el mismo tono para el 2010, en donde se observa a una población inmigrante indocumentada de más de 12 millones de personas, muchas de ellas trabajadores del campo, perseguidos por el Gobierno con medidas que criminalizan su estancia en el país por ser considerados como “ilegales” y se vuelve a presentar como “novedad” jurídica la fórmula que penaliza a los patronos que contraten indocumentados. No obstante, los sectores más progresistas de la sociedad abogan por una nueva reforma migratoria, siendo esta una medida poco popular debido a las altas tasas de desempleo y a la disminución del poder adquisitivo en todo el país.      

Como tercer ejemplo, para el año de 1988 se presenta el último ayuno de Cesar Chávez, aquí el líder sindical denuncia la presencia de pesticidas que contaminan los campos y afectan la salud de los trabajadores, esta acusación deja ver no solo la insalubridad en la realización de las actividades laborales, sino la ausencia en el acceso a servicios médicos básicos que tienen los trabajadores del campo. No es un secreto para la secretaría de salud a nivel nacional en Estados Unidos, los numerosos casos de enfermedades como cáncer, deficiencias respiratorias y lesiones de la piel, las cuales están asociadas a la presencia de químicos en la realización de las actividades agrícolas.

De igual manera, en el año 2010 es reiterada la exclusión de esta población en los servicios básicos de salud, en donde se sigue encontrando tan solo un pequeño porcentaje de trabajadores del campo que, teniendo un estatus migratorio resuelto, cuenta con una protección medica. Es evidente como los altos costos de los seguros médicos  dificultan el pago de los mismos, ya que estos trabajadores ganan en la mayoría de los casos salarios por debajo de la media a nivel nacional. Así mismo, los trabajadores con un estatus migratorio no resuelto, que se encuentran trabajando en el campo no vislumbran por lo menos en la nueva ley de salud aprobada por el presidente Barack Obama una salida real para ejercer su derecho a la salud.      

No obstante, la reciente proclamación presidencial del reconocimiento del día de Cesar Chávez el 31 de marzo a nivel nacional, puede mostrar nuevamente en la escena social las reivindicaciones de este líder cívico alrededor de los trabajadores del campo. Finalmente, será la historia la que juzgue si se da el paso de la enunciación, esto es, de la acción discursiva  a la transformación real de estas condiciones en el campo, o mejor a la integración efectiva de estos trabajadores al conjunto de garantías y derechos básicos en esta sociedad.  

REFLEXIONES INICIALES SOBRE EL OTORGAMIENTO DE MICRO CREDITOS PARA LOS TRABAJADORES DEL CAMPO

                                                                                                                                                                                Por: Andrés Correa

Dentro de un escenario capitalista, la idea de prestar dinero a los pobres no ha gozado de mucha popularidad. Sin embargo, una propuesta como la presentada por Mohammad Yunus (premio novel de economía 2006) se torna interesante de ser analizada y discutida.

Básicamente, su propuesta es un voto de confianza a los sectores más pobres y excluidos de la sociedad. “El Banco de los Pobres” es una propuesta nacida en Bangladesh (India) la cual ha intentado maximizar la inversión social en los sectores más vulnerables. Lo llamativo de esta propuesta es, que la maximización de las ganancias esta en función de los pagos que hacen los mismos pobres sobre los prestamos recibidos. El interés que se cobra a estos prestamos por parte de las distintas entidades financieras son de baja cuantía, ya que se piensa no en función de la rentabilidad económica sino en términos de la rentabilidad social. De esta manera, se puede pensar en aplicar una propuesta similar a otras poblaciones con iguales caracteristicas, como la de los trabajadores del campo en Estados Unidos. El desarrollo basico del Banco de los pobres recrea filosoficamente las siguientes premisas:

 Primero, es una propuesta que se origina dando  respuesta a la pobreza de Bangladesh, en donde la condición de esta población es inicialmente campesina.

 Segundo, se parte del supuesto que generar trabajo es la respuesta para la creación de la riqueza, este supuesto ya tiene una larga tradición en la economía, desde La economía clásica inglesa, Adam Smith y David Ricardo, pasando por Karl Marx hasta hoy. Lo interesante de la visión de esta propuesta esta en dar respuesta a una condición objetiva, como lo es la de la pobreza, a través de un proceso real y efectivo como lo es la creación de trabajo. Se entiende que parte de la crisis que hoy vive el país y el mundo en general, esta en función de la perdida  de empleos y la ineficacia para generar nuevos puestos de trabajo.

 Tercero, se promueve en la comunidad, el fortalecimiento y la generación de valores solidarios, esto es, la cooperación y la confianza. Se entiende que estos valores son elementos fundamentales a la hora de incentivar propuestas tendientes a construir comunidad.

Los principios generales que fundan la creación del “Banco de los pobres” los cuales pueden ser insumos básicos para la creación y la aplicación del programa de microcréditos para los trabajadores del campo en Países como Estados Unidos y en especial en áreas rurales con presencia de trabajadores del campo son los siguientes:

 a)      La confianza, se parte del supuesto que aunque la persona que recibe el crédito no tiene recursos, este pagara su préstamo más adelante.

 b)      La aplicación del sistema de pago por cuotas. Generalmente, se cobra por pequeñas cantidades de dinero que se cancelan de forma semanal.

 c)      El préstamo se hace a grupos. Estos son conformados por hasta cinco personas, quienes entran a suplir el pago, cuando alguno de ellos no lo puede hacer.

 d)      Se presta en función de propuestas o iniciativas productivas propias, este hecho invita a la generación de negocios “originales” y propios que estén en la mente o en la experiencia de los clientes. Dando como resultado final, la creación de nuevas fuentes de trabajo y por ende de riqueza.     

Las experiencias que se han aplicado en los cinco continentes y en más de 52 países  son variadas y sus alcances a tenido diferentes aciertos. La ejecución efectiva de esta propuesta es prometedora, ya se verá sus resultados finales en la población de los trabajadores de campo.

 

                    

    “You are never strong enough that you don’t need help”.   Cesar Chavez (1927-1993)

 

Cesar Chavez  Day

It is important to understand how Education is one of the most important dimensions of human life. Through the celebration of  life is possible to commemorate days with activities that explore or show the strength of this dimension. Farmworker Coordinating Council proposes a social  event on Wednesday March 31 of 2010 in order to celebrate Cesar Chavez day. This event will be achieved in a convenient place hoping to have a large participation of our donors, clients and other Non profit agencies . The agenda for this event will present aspects in Cesar Chavez’s life, we are also going to have awards for some of ours donors and finally our guest speaker will examine the actual social condition of Farm workers in USA.

 

Time: 12:00 pm through 2:00 pm 

Place: COMPASS located at 201 N Dixie Hwy, Lake Worth, FL 33460.

 

 

 

 

 

 

SE CONGELA EL TRABAJO DE LOS TRABAJADORES DEL CAMPO EN LA FLORIDA

                                                 Por Andrés Correa

Con la llegada de la inusual temporada de frío en el estado de la Florida se pone de manifiesto la frágil condición de vinculación laboral de los trabajadores del campo. Con la arremetida de las heladas en el sur y el centro de la Florida las cosechas en especial de cítricos y otros cultivos como  el de tomate, repollo, brócoli o fresas se han puesto en grave riesgo de perderse, hecho que afecta de manera real el consumo y el encarecimiento de algunos alimentos a nivel nacional, así como, el trabajo de cientos de trabajadores del campo en esta región. La inclemencia del tiempo en esta zona se torna interesante para el análisis en cuanto devela de manera dramática la precariedad en las condiciones  en que se hace el trabajo en el campo.

Para nadie es un secreto la irregularidad que se vive en el interior de las fincas y viveros en donde laboran estos trabajadores, las prácticas de contratación van desde pago al destajo, es decir, pago por parcela  recogida o  cultivada, hasta los pagos por jornadas diarias. Se puede decir, que es más bien escasa la presencia de contratos que dan beneficios y garantías a estos trabajadores, quienes en muchos casos por la ausencia de un estatus migratorio definido, temen a reclamar o denunciar este tipo de condiciones laborales. En este orden de ideas, el primer mes del año 2010 nos deja un frío que no solamente quema las cosechas en la Florida y en otros estados en Estados Unidos, sino un clima que congela el ya precario trabajo de estos trabajadores en el campo.

Se tendrá que esperar la efectividad de las medidas que tanto el gobierno a nivel nacional y local han formulado, por ejemplo, la tomada por el Gobernador de la Florida Charlie Crist, quien ha declarado el estado de emergencia para esta zona, enunciación que implica medidas como el cargar los camiones por encima del límite permitido, así como, el dar ayuda a los cultivadores. Se confía en que esta medida de emergencia no solo sirva para compensar las pérdidas de las empresas y de los cultivadores dueños de la tierra, sino que también se use para la inversión efectiva de quienes trabajan de forma directa la tierra, esto es, “descongelar” de manera sustancial el ingreso y las garantías laborales de los trabajadores del campo. Finalmente, esperemos que el retorno del calor a la Florida traiga  mejoras en las condiciones de vida de esta población tan olvidada.

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LOS TRABAJADORES DEL CAMPO ENTRE LA  PARADOJA DE LA EXCLUSION Y DEL RECONOCIMIENTO EN USA.

Por: Andrés Correa 

En países como Estados Unidos la paradoja entre el aislamiento y la solidaridad se hace notoria en cuanto define un conjunto de prácticas  que deben enfrentar diferentes grupos de la sociedad, por ejemplo, los que emigran de otros países y trabajan en el campo norteamericano, esta paradoja ha sido claramente expuesta por Gerd Mutz[1], quien de manera perspicaz ha enunciado como frente a procesos relacionados con el trabajo en Estados Unidos, se observa por un lado un conjunto de prácticas  y  trayectorias laborales aisladas; polivalentes y fragmentadas, en donde las acciones están orientadas en función de intereses individuales, así como, de otro lado también se observa , un tipo de trabajo solidario y gratuito, el cual esta en estrecha sintonía con las necesidades de las comunidades.

De esta manera, es bastante reconocida la figura del “community work” el trabajo comunitario, esta práctica esta presente en todo el ciclo laboral de los trabajadores en esta sociedad y su fin principal es el de contribuir o fortalecer acciones tendientes al bienestar de las comunidades, generalmente las más vulnerables. Bajo esta figura de trabajo comunitario se hace frecuente la realización de actividades como las colectas de comida  y dinero para personas con necesidades o la realización de eventos a favor de fines benéficos. Estas acciones se realizan durante todo el tiempo, pero se expresan con gran vigor en festividades como las de fin de año, en donde al parecer existe una mayor sensibilidad en la reflexión por parte de la gente común por el bienestar  y la inclusión del “otro”.  

En consecuencia, la presencia de estas actividades que son lideradas por empresas privadas, agencias del gobierno, agencias sin ánimo de lucro o personas independientes inundan las diferentes áreas del geografía norteamericana, por ejemplo, se registran acciones esperanzadoras como la del profesor Cain, en una escuela de secundaria en la ciudad de Wellington en el estado de la Florida, en donde este profesor con sus estudiantes se dan a la tarea de ayudar a tres familias de trabajadores del campo con asistencias básicas de comida, ropa y productos para el hogar. Se puede decir en términos generales, que este evento, sirve de manera práctica para asistir a estas familias con insumos básicos para su sobrevivencia, pero ante todo refleja el carácter solidario, positivo y afirmante de esta nueva generación en relación con los más necesitados, por  ejemplo con aquellos que trabajan el campo en Estados Unidos.

En conclusión se puede pensar que frente a una tendencia individualista y de aislamiento en la cual se centran muchas trayectorias laborales y personales de muchos norteamericanos, también se gesta un conjunto de acciones más prometedoras, las cuales reivindican el sentido fraterno y de solidaridad hacia aquellos sectores sociales que evidencian mayores necesidades, razón por la cual se puede pensar en una construcción de futuro más optimista o porque no más humana.    

  


[1] Véase la reflexión completa en Ulrich Beck (2000): “El fin de la cultura de la caravana”. un nuevo mundo feliz. México. Editorial Paidos. 

DESCRIPCION  SOBRE LAS NECESIDADES DE LA POBLACION DE TRABAJADORES DEL CAMPO[1]

                                                                                                                                                                                                                                                           POR: Andrés  Correa

 

Cuando se pregunta en torno a la satisfacción de necesidades básicas  a una población de por lo menos 1029 trabajadores del campo, que vienen laborando en las Ciudades de Belle Glade y Lake Worth, en el Estado de la Florida, en Estados Unidos, la población responde en función del interrogante de la siguiente manera: Un 7.1% el tener un seguro medico, el 14% tener un trabajo, el 19% responde que es la comida, el 19.5% responde que es el pago de la renta y el 16.9%, dice que es la educación.

Estas cifras mayoritarias, reflejan que las necesidades de la población de trabajadores del campo están en referencia a necesidades básicas insatisfechas. Es decir, las reivindicaciones en función a la vivienda, el trabajo, la educación y la comida son al parecer las más sentidas para esta población, hecho que invita a pensar por una parte, en las condiciones de pobreza y exclusión en que viven, así como, en el concentrarse en la presentación de medidas específicas, tendientes a resolver diferentes aspectos en función de estos problemas.

En menor medida, la población responde que sus necesidades  están en función del pago de servicios públicos (4.0%), el 2.8% señala que es tener casa propia, el 1.8% resolver problemas de tipo legal y migratorio, el 1.7% resolver problemas de transporte, el 1.0 % tener consejo frente a problemas financieros, 1.5% tener licencia de manejo, el 1.0% tener carro, 0.6% ropa, el 0.5% guarderías para los niños, el 0.4% ayudas con servicios de interpretación y traducción, el 0.7% señala que quiere iniciar su propio negocio. Finalmente, se registra un porcentaje del 7.5% en donde aparecen un número considerable de referencias que enuncian como necesidades que se tienen, desde el ganar el premio mayor de la lotería hasta perder peso, todas estas son respuestas importantes, pero difícilmente se traza una tendencia estadística significa, razón por la cual, se han omitido para este análisis.      

 


[1] Este documento hace parte del conjunto de mediciones que viene desarrollando la agencia Farmworker Coordinating Council, con el fin de generar datos que permitan caracterizar la población de Trabajadores del Campo en el Estado de la Florida.

Véase el informe completo en:

http://www.farmworkercouncil.com/voces/wp-content/uploads/2009/11/Las-necesidades-de-los-trabajadores-del-campo-PDF.pdf

PERFIL GENERAL DE LOS TRABAJADORES DEL CAMPO EN USA

                                              Por: Andrés Correa

 Los procesos de desplazamiento de personas desde diversos puntos de la geografía terrestre no es un fenómeno reciente, se puede decir que son estos procesos de movilidad los que han permitido en parte el enriquecimiento cultural y el intercambio tecnológico, aunque se tiene que entender que estos procesos también están cargados de tensión, pues   no solo permiten el desarrollo de los pueblos sino que hacen posible la fijación de prejuicios y estereotipos con eficacia simbólica, hecho que en muchos casos ha llevado a los recién llegados a estar en condiciones de marginalidad  y exclusión extremas. Para el caso Norteamericano se destaca el fenómeno migratorio, básicamente por que este país ha tenido un protagonismo económico y una cierta persuasión cultural, esto es, una invitación silenciosa y permanente que estimula al imaginario colectivo a hacer parte de esta sociedad.

 No es raro encontrar entonces a lo largo del la historia norteamericana, el registro de llegadas de comunidades que por varias razones han elegido desplazarse desde sus lugares de origen a los Estados Unidos. Por ejemplo, los ingleses en el siglo  XVII, los italianos, alemanes e irlandeses en el siglo XIX y los hispanos para el siglo XX. Estas poblaciones se han articulado de distintas maneras a los puestos de trabajo y a los mercados laborales, siendo aspectos en el orden del capital escolar y cultural los que fundamentalmente inciden en su integración efectiva. De los múltiples casos que son posibles de rastrear en Estados Unidos, llama la atención el grupo de los trabajadores del campo, básicamente, por que ellos han aumentado en su número y  a su vez por que ellos viven en condiciones de exclusión evidente. Siguiendo las mediciones ofrecidas por el Departamento del trabajo Norteamericano (U.S. Department of Labor)[1] se puede caracterizar el Trabajador del Campo en Estados Unidos como, personas primordialmente de género masculino casi el 80% son hombres, quienes proceden de países extranjeros, al menos el 70% son nacidos por fuera del país.

 Siguiendo la misma fuente, se debe destacar que de esta mano de obra extranjera que trabaja en campo, el 94% son nacidos en México. Este hecho permite pensar, que las labores del campo son en su mayoría realizadas por minorías raciales, en especial la hispana, la cual aporta  un número significativo en la realización de estos oficios. Este hecho es un argumento poderoso cuando se trata de analizar aspectos del trabajo y de la migración, pues es común el estereotipo que ha satanizado y más recientemente criminalizado al inmigrante, como quien roba los puestos de trabajo a la población nacida en el país. Sin embargo, las mismas cifras que se obtienen por el Departamento del Trabajo Norteamericano, ponen en evidencia una cierta ubicación de este sector social a las labores realizadas en el campo, en otras palabras, es posible encontrar un mercado laboral que implícitamente discrimina ciertas actividades laborales a ciertos grupos de población.             

Por otra parte, estos trabajadores del campo en Estados Unidos son una población relativamente joven, según el Departamento del trabajo dos de cada tres trabajadores son menores de treinta cinco años, igualmente la mayoría de ellos están casados y tienen hijos. Cabe resaltar que los trabajadores del campo que son nacidos en países extranjeros trabajaban en lugares distintos de donde viven sus familias.

Finalmente, cabe anotar, siguiendo al mismo Departamento del trabajo Norteamericano, que el nivel de pobreza en que se encuentra esta población es preocupante. Las cifras registran que 3 de cada 5 trabajadores del campo son pobres. Ellos, quienes a pesar de estar en estas condiciones de pobreza, utilizan en poca proporción los servicios sociales que implementa el gobierno. Así mismo, llama la atención el gigantesco número de cerca de 100.000 trabajadores del campo, quienes son nacidos en el extranjero, que están por fuera de ciertos programas sociales como las estampillas de comida, el Medicaid y el WIC, debido a la legislación 104 th  que fue a probada por el congreso. Cabe anotar que estos mismos patrones parecen reproducirse en comportamientos similares de Estado  a Estado y de Ciudad a Ciudad. 

 

 

 


[1] http://www.dol.gov/asp/programs/agworker/report/main.htm

 

Consideraciones sobre la vida laboral en Estados Unidos:

Desde la marginalidad mundial, a menudo se espera encontrar la tabla de salvación que resuelva el problema fundamental de los individuos en la sociedad del capital, esto es, garantizar la reproducción material de la existencia en condiciones dignas. No es raro que a esta búsqueda desesperada, se sumen cada vez más pobladores de los países con los mayores niveles de exclusión social y pobreza. A esta lista pertenecen ante todo los pueblos considerados del tercer mundo. En consecuencia cada escenario de exclusión, habitado por un sin numero de personas,  escoge un foco de desplazamiento que en el ámbito del mundo globalizado, se pueden denominar los centros de la inmigración, a estos centros ubicados generalmente en los países industrializados, llegan miles de personas con la ilusión de encontrar un ambiente más propicio para vivir. Sin embargo, al llegar a ellos, se encuentran con una realidad que inicialmente sorprende, pero que poco a poco se torna hostil y extraña para los recién llegados.

Estos focos de desplazamiento, se caracterizan por su ambiente de pluralidad en el amplio sentido del termino, en ellos son posibles encontrar una enorme diversidad cultural, lingüística, educativa, política, entre otras, aunque resulta irónico que esta diversidad cuando llega a los centros de producción se tiende a homogenizar, en función de la lógica de mercado existente. Se entiende que este proceso siempre esta cargado de tensión y en el se resuelven los distintos conflictos en términos de la correlación de fuerzas. En este sentido, no seria raro efectuar algunos interrogantes en términos de, ¿Cuáles son estos conflictos? ¿Qué nuevas realidades se están estructurando en las estructuras demográfica y cultural en los países receptores de la migración? o ¿Cómo se inserta esta población migrante a las dinámicas del mercado?. Las recientes marchas y protestas en las sociedades industrializadas como España, Francia, Alemania y Estados Unidos en relación a los temas de inmigración y el trabajo, parecen evidenciar una lucha de larga duración, que cada vez se recrea con nuevos actores, discursos y negociaciones.

 Los procesos de inmigración no son nuevos en el norte de América, ya desde el siglo XV las expediciones españolas, francesas y mas tarde inglesas llegan a los territorios hoy reconocidos como los Estados Unidos, vale recordar que desde el siglo XVI pero en especial el XVII las movilizaciones se dan desde Inglaterra generadas en gran medida  por las persecuciones políticas y religiosas, se hace notorio en el desarrollo de esta colonización como se extermina prácticamente la totalidad de la población indígena nativa existente (por la espada o por las enfermedades que se traen de Europa)  y se instauran las nuevas colonias, las cuales para el siglo XVIII, reivindican su libertad y logran su independencia política y administrativa del dominio ingles.

 Sin embargo, la configuración migratoria manifiesta su complejidad en el ámbito de la producción y de la economía ya  para el siglo XIX, con el desarrollo de la industria, aquí los desplazamientos europeos presentan varios momentos, siguiendo a Coriat ( 2003) es factible reconocer por lo menos la presencia de dos grandes oleadas migratorias, la primera entre 1815 a 1860, que se caracteriza por el desplazamiento de sectores provenientes del noroeste de Europa (Irlanda; Alemania, Francia, Holanda), con ciertos niveles de cualificación que le permite su rápida absorción al mercado laboral  y una segunda oleada migratoria, entre 1880 y 1915 por sectores provenientes del sureste europeo (Polonia, Hungría, Italia, Grecia, Lituania) los cuales debido a sus escasas habilidades laborales, no logran ser incorporados en los procesos productivos, generando un gran ejercito de reserva laboral, el que posteriormente será entrenado e incorporado a los procesos de racionalización industrial.

 Estas migraciones sistemáticas de los países europeos logran mantener su hegemonía hasta la década del sesenta, (para 1915 liderada por el grupo procedente de Alemania y en 1967 por el desplazamiento de población de  Italia) y se debilita para la década del setenta dando  paso a un “nuevo” grupo poblacional como lo es el de los hispanos; este hecho permite una reconfiguración poblacional, cultural e industrial en los Estados Unidos de America. Los desplazamientos desde los países pertenecientes a la América Latina logran explicarse en parte, gracias a la fragilidad de sus estados nacionales y a sus bajos niveles de desarrollo económico, que mantiene a la mayoría de la población en condiciones de pobreza y exclusión social. El indicador evidente de este proceso  de recomposición migratoria, es el protagonismo de la comunidad Hispana desde el año 2006, que es cuando se logra posicionar esta minoría racial en el primer lugar, ya que el numero de población que representa es una cifra mayor a los 40 millones de Latinoamericanos, de los cuales más del 50% son mexicanos.

 Este posicionamiento no esta libre de tensión pues se observa entre otras cosas, el desplazamiento de la población Afroamericana, (la que en años anteriores era la más numerosa) a un segundo lugar, con la diferencia de que esta minoría racial es en su mayoría nacida en los Estados Unidos. Este proceso de reconfiguración poblacional se puede confirmar en la estimación demográfica para el 2043 que establece el “U.S Census Bureau” en donde se calcula una población de 400 millones de habitantes, de los cuales el 52% será Blanca, el 22% Hispana, el 14% negra y el 7% Asiática[1].

 Ahora bien, en términos de las consecuencias evidentes se aprecia el enrarecimiento de las relaciones con los recientemente llegados, hecho que se materializa en proyectos que criminalizan al inmigrante ilegal o a los empleadores que los contraten, así mismo, con barreras físicas con las cuales se impide el transito y la llegada de estos nuevos residentes, la evidencia contundente parece ser la construcción del muro de concreto con sus 1.200 kilómetros de largo en la frontera con México.

 Las posturas que se asumen frente al fenómeno migratorio no son de fácil ubicación, las voces a favor y en contra se expresan desde los distintos sectores de la sociedad norteamericana y por supuesto de la comunidad internacional en general. Las voces a favor reivindican el papel de los inmigrantes en la realización de algunas actividades que no se hacen por los propios nativos, estas actividades son remuneradas informalmente, esto es, que en muchos casos se contrata mano de obra ilegal sin ningún tipo de garantía laboral y con bajos salarios, este fenómeno se evidencia con el numero de cosechas que se pierden en los estados de la Florida, Georgia y California, entre otros (en donde se encuentre un significativo numero de población inmigrante) al momento de realizarse las tan conocidas redadas, por parte de las autoridades norteamericanas, para el control de la inmigración ilegal, dando como resultado, el abandono sistemático de los puestos de trabajo por parte de los inmigrantes y la no recogida de las cosechas, este hecho ha originado en algunas oportunidades perdidas millonarias para los cultivadores.

 Las posiciones en contra a su vez protestan, por el aumento en las tasas de desempleo en ciertos sectores de la producción y por la disminución del salario de la mano de obra legal. Comúnmente se culpa a los trabajadores inmigrantes por estas perdidas, pues  se piensa que los empleadores prefieren contratar una mano de obra “dócil” con salarios más bajos. Se puede decir, desde esta óptica que las fuentes de empleo informal, coinciden en algunos casos con el estatus de ilegalidad del trabajador. Condición que parece estimular, la diferenciación entre los términos: trabajador informal – ilegal vs trabajador formal – legal, se entiende que esta diferenciación tiene no solo un peso en la representación del trabajador a nivel laboral, sino que sus implicaciones se extienden a la esfera política y cultural en el amplio sentido del termino.    

 De igual manera, en las relaciones y en las condiciones laborales en Estados Unidos se evidencia una enorme diversidad cultural, con una presencia importante de mano de obra procedente de otros países. De aquí, que se pueda definir a esta mano de obra como “Global and Multicultural Labor force”, esta se caracteriza entre otras cosas por sus diferencias idiomáticas, las cuales intentan ser superadas al estandarizar el ingles como idioma nacional. Se puede decir que, en gran parte el éxito de la adaptación y la movilidad ascendente de esta mano de obra global se da, en cuanto puede manejar este idioma de manera efectiva. Sin embargo, la adquisición del idioma no es una tarea sencilla, se pueden rastrear distintos niveles de logro en este proceso de aprendizaje, de acuerdo a los antecedentes educativos que tengan los recientemente llegados. En este sentido, es significativo analizar los perfiles educativos de los migrantes discriminados por países, en donde se observa mayores porcentajes en los niveles de educación formal de la población procedente de países como Colombia, Argentina o Brasil en comparación con los grupos  de personas procedentes de países como Haití, México o Guatemala.  De igual manera sobresalen las altas tasas de participación escolar de los grupos poblacionales procedentes  del sur y el este asiático.

 Por otra parte, en los procesos de vinculación laboral se observan notorias diferencias en la manera como se percibe la remuneración salarial entre la población residente en Estados Unidos y los recientemente llegados, si bien es cierto que se ha desmejorado el poder adquisitivo del Norteamericano promedio, se observa una percepción de mejoría frente al salario de los recientemente llegados, cuando estos comparan lo que devengaban en sus países de origen y lo que ganan al momento de vincularse al mercado laboral Americano.

 En cuanto a los procesos de informalidad laboral, Estados Unidos presenta niveles importantes que involucra ante todo a sectores  de trabajadores ilegales, esto es, de personas que no han resuelto su estadía legal en el país o recibido su permiso para trabajar legalmente. Esta mano de obra ilegal fundamentalmente realiza actividades referidas a la producción agrícola, construcción, aseo y oficios domésticos, hecho que implica que en esta estructura laboral y productiva, se expresen procesos de diferenciación laboral remitidos más a consideraciones culturales y de estatus legal en el país, que a las cualificaciones que estos puedan tener u ofrecer al mercado laboral. Sin embargo, no se puede desconocer en un análisis del mercado labor el registro de menores niveles de educación formal en minorías étnicas y raciales como la hispana, la indígena o los afroamericanos, cuando se compara con el sector blanco dominante en Estados Unidos. 

 

 

[1] Véase  Census Bureau Population. http://www.census.gov/population/www/popclockus.html


ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LOS HALLAZGOS DE INVESTIGACION.

La población estudiada de trabajadores de campo en las ciudades de Lake Worth y Belle Glades en el estado de la Florida, muestran como caracterización general  a Hombres y Mujeres relativamente jóvenes en edades entre 25 y 34 años, procedentes en su mayoría países Centro Americanos y México, quienes han cursado en un porcentaje importante hasta un Bachillerato incompleto. Así mismo, estos trabajadores del campo tiene familias que en su mayoría están conformadas por cuatro personas, dos de ellas son hijos. Y ganan en promedio mensual entre 1000 y 1500 dólares al mes, una de las mayores limitaciones que se observa en este población al momento de hacer el estudio es la dificultad del manejo del idioma ingles, hecho que se convierte en un obstáculo importante en la búsqueda de una trayectoria laboral ascendente o en una vinculación laboral efectiva. En este sentido, es posible decir que, existe una relación evidente entre los bajos niveles educativos, la limitación en el uso del idioma ingles y  la nacionalidad  de estas personas, con la manera como se vinculan al mercado laboral. En consecuencia, parece que una real intervención tendiente a la creación y ejecución de programas educativos orientados de manera importante hacia los adultos, pueden incidir en el mejoramiento de las condiciones laborales y las oportunidades de empleo, que estos trabajadores del campo pueden tener en la sociedad norteamericana.

De igual manera, el trascurrir investigativo y el análisis de los datos nos muestran un panorama interesante, en la medida en que desdicen en parte, algunas representaciones del sentido común que giran alrededor de los trabajadores del campo que laboran en Estados Unidos. Por ejemplo, el análisis de la información pone en evidencia que si bien es cierto, existe un número significativo de trabajadores del campo provenientes de países  de Centro America y de México, con un estatus legal a un no resuelto, también es posible registrar un gran número  de trabajadores con un estatus legal definido. Este hecho invita a pensar, sobre la estructura informal de este mercado laboral que parece ubicar en la realización de ciertas actividades, como las que se realizan en el campo a determinadas poblaciones raciales y/o étnicas. De esta manera, el pequeño porcentaje de población blanca nacida en Estados Unidos y la alta figuración de las minorías Afroamericanas, Haitianas e Hispanas, parecen confirmar este  hecho. Se puede decir que, aunque el discurso oficial en el país promueve la igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos, es evidente que estas oportunidades no se expresan de igual manera para  todos los sectores sociales, por lo menos es lo que se puede deducir, al revisar información como la que arroja este tipo de estudio.

Por otra parte, en la revisión de las trayectorias de algunos de los trabajadores de campo, se pone de manifiesto la heterogeneidad en las formas de representar el trabajo y en las maneras de concebir la vinculación al mercado laboral. De esta manera, se observa la esperanza de algunas de las voces de los trabajadores entrevistados, muy contrariamente al pesimismo generalizado que se da en este momento en el país. Es de este modo como ellos establecen comparaciones entre lo que tenían en su país de origen y en lo que tienen en Estados Unidos, optando y glorificando de manera notoria su vida presente. Sin embargo, en estos casos los protagonistas de estas historias no transforman de forma real la naturaleza del trabajo realizado, ya que han tenido y siguen teniendo la misma relación con las actividades del campo, en donde lo único que cambia de manera significativa es el lugar en donde se ejecuta esta actividad y por supuesto el salario que devengan.

 

Puede leerse la investigacion completa  en :

http://www.farmworkercouncil.com/voces/wp-content/uploads/2009/10/Los-rostros-del-trabajo-en-el-campo-PDF.pdf

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