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LA EDUCACION COMO PROMESA: DE REGRESO AL COLEGIO
Por: Andrés Correa

En el mes de Agosto los estudiantes del Estado de la Florida estarán iniciando un Nuevo año escolar. Este es el tiempo en que los padres se preocupan por adquirir los uniformes y los útiles escolares para los niños o mejor, en como conseguir algún dinero extra que les permita enfrentar las demandas educativas de sus hijos. Por fortuna para este país, son muchas las ayudas que se dan por parte de agencias comunitarias, iglesias y algunos programas del gobierno. Hecho que permite el acceso a ciertos recursos para que los estudiantes tengan un mejor desempeño académico, esto sin contar, con la enorme posibilidad que brinda la educación pública, que en Estados Unidos se da de manera gratuita y es concebida como un derecho fundamental a todos los niños del país.
Ahora bien, muchos de estos estudiantes son la nueva generación de hispanos, quienes a su vez son en un número importante hijos de trabajadores del campo. A nivel nacional los trabajadores del campo se caracterizan por tener bajos niveles educativos, bajos salarios y por ser provenientes en su gran mayoría de México y de los países Centro Americanos. Sin embargo, la gran esperanza que ellos tienen, es que esta nueva generación, sus hijos, hoy empiezan a asistir a las aulas escolares, se puede decir en términos generales que, el acceso a un mayor capital escolar está permitiendo una mejor asimilación de estos estudiantes en la sociedad mayor.
Es frente a esta realidad en la sociedad norteamericana, que tiene sentido el plantearse la relación entre el nivel de educación y el acceso al trabajo, esto es, que idealmente se puede concebir que a mayores niveles de educación, mayores son las posibilidades de los ciudadanos de obtener mejores puestos de trabajo, este hecho puede propiciar de alguna manera, un incremento en el poder adquisitivo de esta nueva generación de trabajadores y porque no, la ruptura de la cadena de miseria del trabajo en el campo.
Sin embargo, no se intenta en esta reflexión concebir al trabajo en el campo como una actividad laboral indigna, así como, tampoco se trata de postular a los hijos de los trabajadores del campo como mejores que sus padres. Lo que se busca es, cuestionar las precarias condiciones de trabajo que presenta esta población al realizar su labor como tal, así como, mostrar la esperanza que se avizora en el panorama social, de una nueva generación de personas que a través de su vinculación al sistema escolar puede tener la oportunidad de un futuro más prometedor.
Se puede decir, que esta nueva generación de Hispanos quienes son hijos de los trabajadores del campo, tiene en sus manos la posibilidad de ser una “voz” efectiva, que a través de un mayor capital escolar puede acceder a espacios que les han sido negados a sus padres, esto es, las actividades de labores gerenciales y de liderazgo, así como, los puestos de decisión política. No obstante, el camino no es fácil de recorrer, pues estos estudiantes tendrán que enfrentar en su proceso de formación un conjunto de dificultades.
La primera de ellas, está referida al poco capital escolar de los padres, hecho que imposibilita que estos trabajadores del campo con bajos niveles de escolaridad puedan ayudar a sus hijos de forma real en la realización de las asignaciones académicas, hecho que se ha demostrado puede marcar el éxito o el fracaso escolar de los estudiantes. La segunda dificultad, se expresa en términos de la barrera idiomática, lo que significa, que el proceso comunicativo entre padres e hijos se complica al no haber un manejo real del idioma por parte de estos trabajadores del campo y esta nueva generación de estudiantes hispanos quienes hablan en su inmensa mayoría el idioma ingles.
Por otra parte, cuando se comparan ciertos indicadores entre los grupos poblacionales, (negros, blancos, asiáticos e hispanos) los hispanos registran los mayores porcentajes en las tasas de deserción escolar, los bajos niveles de graduación de la escuela secundaria, y en las menores vinculaciones las universidades. A pesar de que estos porcentajes son comparativamente mayores en los hispanos más que en otros grupos poblacionales, la esperanza se centra en que estas cifras se han venido mejorando en el tiempo a favor de los hispanos, es decir, hoy se está mejor que hace diez años atrás aunque todavía queda mucho por hacer.
Finalmente, se espera que los hijos de los trabajadores del campo sean conscientes de esta posibilidad que les brinda la sociedad norteamericana y que ellos sean capaces de transformar las condiciones que han sometido a sus padres a la exclusión y a la miseria por tanto tiempo. Básicamente, enfrentando a ciertos sectores de la sociedad mayor que marginan y discriminan y ante todo combatiendo de manera creativa las limitaciones escolares de su propio entorno familiar.
